lunes, 22 de febrero de 2010

THE BOOK OF ELI (2010)


Casi una década han tardado los Hermanos Hughes en ponerse detrás de las cámaras para ofrecernos un nuevo largometraje. Desde el estreno de su irregular From Hell (2001), insuficiente adaptación de la novela gráfica del casi siempre polémico Alan Moore, los gemelos Albert y Allen han estado ocupados produciendo algún que otro documental (Scratch) o dirigiendo algún trabajo para la televisión (Touching evil, Knights of the South Bronx…). En su regreso, lejos de volver a sus terrenos conocidos apuestan por un cambio de género con indicios de recuperación a nivel global: el futuro postapocalíptico en formato western, esta vez con un claro sesgo religioso. Protagoniza y produce Denzel Washington.


Un misterioso caminante vagabundea por las tierras baldias 30 años después de la gran luz. El superviviente llamado Eli llega a un pueblo en ninguna parte controlado por Carnegie, un peculiar tirano que aspira a encontrar el libro del conocimiento definitivo que le llevará a la reconstrucción de su reino particular. Eli, portador del citado libro, solo quiere llegar al Oeste donde una voz le indicó que debía llegar pero su trayecto se verá obstaculizado por los hombres de Carnegie. Eli es así un profeta, una especie de arcángel con la misión de llevar a buen puerto un tesoro vital para la reconstrucción de la humanidad.


Pocas novedades temáticas presenta el nuevo film de los hermanos Hughes. Fieles a las señas de identidad que han ido desarrollando en su obra, los directores vuelven a demostrar sus habilidades en la escritura fímica en detrimento del entramado argumental que lo desarrolla. Cineastas de clara influencia scorsesiana en el plano formal, los Hughes siempre han tenido como lastre la sensación de deja vu que siempre ha presidido las historias que nos han ido contando. En Menace to Society (1993) recreaban una crónica urbana arquetípica ya desarrollada en otras hood movies del momento o en las primeras obras de Spike Lee. The Dead Presidents/Dinero para quemar (1995) jugaba con la nostagia blaxploiter en un film con ramalazos ideológicos próximos a su coetáneo Forrest Gump. Además The Dead Presidents/Dinero para quemar (1995) quedaba finalmente desbordada por una ingenuidad argumental que entorpecía la fábula narrada por el film (enésima versión del racismo postvietnam inmerso en un imposible intento de encontrar el sueño americano). Su versión de From Hell (2001) se alejaba de los postulados y obsesiones desarrollados por Alan Moore en la obra homónima, para contarnos con estética brillantez los tristes crímenes de Whitechapell, en un vehículo al servicio de Johnny Depp.


El Libro de Eli (2010) sigue las coordenadas puestas por clásicos como A Boy and his Dog (1975) o la saga Mad Max: una oscura reflexión sobre nuestra civilización decadente en la crónica de algunos de sus supervivientes. Sin embargo, los Hughes no nos sermonean en exceso. Hacen un film directo, entretenido, bien dialogado e interpretado, con una excelente fotografía, impactantes secuencias de acción, curiosos giros argumentales y que ofrece una lectura cristiana para la supervivencia del ser humano. El film no engaña a nadie y su mixtura de western postapocalíptico le dota de fuerza en sus presupuestos ideológicos (no entro a juzgar si estamos ante una obra conservadora o reaccionaria).


De alguna manera, estamos ante un cruce del fallido Mensajero del Futuro (1997) y la recién estrenada La carretera (2010), de la que la película de los Hughes sería un apéndice más ligero y comercial. Entre los aspectos reseñables del film señalar un excelente Gary Oldman, la inesperada aparición de una bellísima Jennifer Beals, el siempre resultón Tom Waits y como es habitual un bienvenido Malcolm Mcdowell, en un breve papel. Mientras esperamos el regreso de Mad Max, este mesiánico El Libro de Eli (2010) nos servirá como correcto divertimento.


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